martes, 5 de junio de 2012

ESTÍMULOS FISCALES / Salas, Roberto

Las esperanzas de 2009 para la economía y el bienestar de las personas están centradas en los famosos estímulos fiscales que muchos gobiernos están lanzando. Digo muchos, y no todos, ya que para aquellos países que consumieron sus fondos de reserva en el apogeo ahora les es imposible aumentar el gasto fiscal, reducir los impuestos o aumentar las inversiones en infraestructura, para compensar la enorme caída del consumo privado local y externo. Los estímulos son importantes, ya que la crisis global de créditos afecta al consumo de las personas y la inversión de las empresas en general, causando que se demanden menos productos y servicios, originando una caída general de los precios (deflación) y de la producción, generando desempleo sistemáticamente. Sin embargo, hay algunos elementos que hay que tener claros para no exagerar las expectativas sobre los estímulos fiscales: Estos son solo amortiguadores, no solución al problema central. Se pueden inyectar trillones de dólares para compensar la caída de la demanda, pero el sector financiero seguirá enfermo. El Comercio, 12 feb. 2009, p. 10

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